miércoles, 30 de marzo de 2016

EL TESORO DEL FARAÓN OCULTO EN PETRA, LEYENDAS BEDUINAS Y EL PROFETA MOISÉS.


“El Tesoro del faraón” es el monumento más representativo de Petra. Su nombre viene dado por una leyenda beduina que afirma la existencia de tesoros ocultos guardados por un faraón de Egipto en una urna de piedra que se encuentra en la parte superior del edificio para protegerlo de los saqueadores.

 La ambición por hallar el tesoro hizo que numerosas personas disparasen sobre la urna de piedra logrando únicamente su menoscabo. Sin embargo, hoy sabemos que este monumento esculpido en roca no fue construido  por los egipcios, sino  por los nabateos en el siglo I a.C.

La urna del Tesoro del faraón.


Los nabateos eran originariamente tribus nómadas procedentes de la península arábiga. Una de las fuentes de ingresos de los nómadas estaba en el control de las rutas comerciales, es decir, en el cobro del peaje a las caravanas que cruzaban por las rutas caravaneras.

Los nabateos fueron desde el principio unos nómadas ambiciosos que dominaron un vasto territorio. Mientras que las otras tribus nómadas se contentaban con apropiarse de algunos bienes, los nabateos pronto empezarían a comerciar por todo el Oriente Próximo adquiriendo gran fama por sus actividades.  Incluso llegaron a ejercer el pillaje y convertirse en piratas asaltando  barcos mercantes en el mar Rojo hasta que las fuerzas marítimas egipcias les detuvieron.

El dominio del Imperio nabateo.



A causa de sus actividades los nabateos se convirtieron en ciudadanos ricos y sofisticados, además se mantuvieron en contacto permanente con otras grandes civilizaciones. Los nabateos quisieron alardear de su riqueza y poder con la construcción de Petra, el nexo de todas las rutas comerciales de la zona e hicieron de ella la capital del reino nabateo.

Según la tradición árabe, Petra es el lugar donde Moisés en el Éxodo del pueblo de Israel desde Egipto, abrió con su báculo la roca maciza para hacer brotar el agua y calmar la sed de su pueblo. La tradición local afirma que el estrecho paso para llegar a Petra es la grieta provocada por su bastón y que el manantial que existe en el denominado valle de Moisés, situado a las afueras de Petra, es el lugar donde Moisés lo golpeó para que emanase el agua. Según la Biblia, a Moisés  no se le permitió entrar en la Tierra Prometida por actuar sin pedirle permiso a Dios, así que este le castigó. Los hermanos de Moisés, Aarón y Miriam, fueron enterrados en Petra.

Los dioses de los primeros nabateos (s. III y IV a.C), al igual que en las distintas tribus nómadas arábigas, son representados con bloques de piedra. El motivo es  porque los dioses de los nómadas del Antiguo Oriente Próximo  prohibían a sus adoradores que contemplasen sus rostros por considerarlos indignos de este hecho.

No obstante, con el tiempo los dioses de los nabateos cambiaron de aspecto, ya no eran solo bloques de piedra -llamados bloques dios-, sino que se tornaban parecido a los dioses de todas las naciones de su alrededor con las que estaban en contacto permanente.


Diosa egipcia Isis.
Dioses nabateos representados en
bloques de piedra.














Las esculturas de la fachada del Tesoro está llena de imágenes originarias de otras naciones. Muestra de cómo los nabateos fueron fusionando sus propios dioses con otras deidades de distintas civilizaciones.
 De esta manera se han identificado tallados a los gemelos romanos Castor y Pollux, (quienes guían las almas de los hombres al inframundo), en la base del tesoro; a seis figuras de  amazonas, (grandes mujeres guerreras de la mitología griega),  bailando la danza de la muerte con el hacha de doble filo; también tenemos 4 águilas, (las cuales creían que trasportaban el alma de los muertos hasta el cielo); además en la parte superior esta la urna anteriormente citada (símbolo en el mundo grecorromano del espíritu del muerto y lugar donde se depositaban las cenizas); y en el centro de la fachada se vislumbra la corona de diosa egipcia Isis, entre otros detalles.

El Tesoro del faraón y las grutas.

La totalidad de la fachada imita la arquitectura del mundo clásico, y  en ese carácter monumental se  aprecia la influencia del mundo egipcio y  grecorromano.

Asimismo en algún momento de la antigüedad, encima de los cañones que dominaban Petra,  los artesanos nabateos excavaron toda la cima de una montaña dejando solo un par de obeliscos que nos recuerdan al Antiguo Egipto…

Obeliscos de Petra.

En el Tesoro del faraón se aparecían claras alusiones a la muerte porque es un mausoleo familiar construido por el rey Aretas III. Debajo de la imponente fachada encontramos 11 tumbas donde se creen que descansan los restos de los familiares de este rey nabateo.

En el interior hay una sencilla cámara principal de 12 metros cuadrados y 13 m. de altura  con dos habitaciones secundarias en la parte delantera. En la entrada hay una pila para realizar ofrendas. Las cámaras son pequeñas para evitar que se viniera abajo, ya que encima del templo encontramos 160 m. de roca sólida cuyo peso descansa en este edificio excavado en roca.

2.000 años después de su creación, Petra sigue enamorando a todo aquel que la contempla, incluso al mismísimo Tiempo, quien parece postrarse ante su majestuosidad.

El Tesoro del faraón , Petra. (Jordania)


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