martes, 27 de octubre de 2015

COCODRILÓPOLIS, EL SANTUARIO DEL SAURIO SOBEK


Los arqueólogos han descubierto en las necrópolis del Antiguo Egipto una gran cantidad de animales momificados. Gatos serpientes, halcones, ibis, ratas, escarabajos, sapos, toros, monos e incluso cocodrilos fueron considerados animales sagrados y por este motivo los sacerdotes les cuidaban con devoción, velaban por su bienestar y les enterraban con el mismo ceremonial que a las personas.

Estatua de Sobek.
Un caso llamativo es el de los cocodrilos, estas bestias del agua poseían su propia ciudad santa: Cocodrilópolis. En ésta ciudad se veneraba al dios cocodrilo Sobek. A esta deidad se le consideraba la creadora del río Nilo, el cual habría surgido del mismísimo sudor del dios.
Su culto se encontraba muy extendido en zonas de dependencia del agua, donde se le veneraba para aplacar la ira de este animal.

Curiosamente en el santuario de El Fayum tenían un cocodrilo sagrado vivo como encarnación del dios y se le mantenía en el estanque del templo. Éste era conocido con el nombre de Petesuchos. Según las referencias de Estrabón el cocodrilo era alimentado por los sacerdotes con pan, carne y vino. Y no sólo eso, también era nutrido por los alimentos que le ofrecían los peregrinos que se acercaban hasta el templo para observarle.
El culto al Señor de las aguas se remonta a las primeras dinastías egipcias.Y su nombre formó parte del título de numerosos faraones.

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